martes, 20 de abril de 2010

Motivación

Nos ha salido un perfil de niño vago y otro ambicioso.
En el caso del alumno vago podemos motivarle siempre buscando los intereses del propio alumno para intentar de alguna manera, relacionarlo con las actividades de clase y que tenga interés por realizarlas. Como los niños con un perfil vago no suelen trabajar solo por el hecho de que es su deber, se les puede motivar también ofreciéndole un premio por su trabajo bien hecho aparte de la nota (ya que ésta no suele motivarles demasiado) Las tareas deben ser muy amenas para que el niño siempre quiera participar y así que aprenda que con esfuerzo y sacrificio, siempre obtendrá una recompensa.
En el caso del alumno con perfil ambicioso no demasiado necesario usar estrategias de motivación, ya que su personalidad le invita a esforzarse al máximo para conseguir la mayor recompensa y a superarse a si mismo constantemente

4 comentarios:

  1. Yo creo que a un alumno vago, quizá no hay que darle recompensas, porque en la vida no le van a dar siempre caramelos. Pienso que a estas personas hay que plantearles mejor el temario, y en ocasiones hacer trabajos enfocados a temas que les interesen, para que así, al menos no piensen que tienen que estudiar cosas que les desmotivan.


    María de la Vega Corpa

    1º Ed. Primaria

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  2. Posiblemente ante un alumno vago la clave esté en hacerle el tema mas atractivo de manera que este llame su atención. Si vemos que se siente atraído por el tema pero que le hace falta un pequeño empujón veo conveniente ponerle una meta para que obtenga una recompensa, ya que si no es con el fin de conseguir esta el niño no hará nada.

    María Díaz

    1º de Primaria

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  3. Estoy de acuerdo con vosotras, habrá que plantearle el tema o situación de otra manera,de forma más atractiva, ya que si le das siempre una recompensa, o hará por ese motivo no porque realmente le interese.

    Cristina Rollano Santamaría
    1º Primaria

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  4. Yo creo que en el caso del niño ambicioso hay que intentar que tenga motivación proveniente de otra fuente y cambie ya que la ambición a la larga puede traerle problemas.
    Por otro lado, al niño vago habría que hacerle ver para que va a la escuela, tiene que hacer las tareas o estudiar. Creo que muchas veces si tenemos el porque de las cosas podemos encontrar nuestras metas automaticamente.
    Iraitz Gorrochategui Caballero
    1º Magisterio Ed. Primaria

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